Recientemente fui invitado a hablarles a un grupo de gerentes sobre un tópico del que escribí en una columna previa: Prácticas Efectivas de Administración, o PEA para abreviar. La sinergia en el salón fue muy positiva, y mi interacción con el público fue dinámica. Todo parecía marchar sobre ruedas hasta que hice una simple pregunta que tomó a todos fuera de guardia, o por lo menos eso parecía por la asombrada expresión de sus rostros. La pregunta que hice fue: ¿Es usted prescindible ya? Un gerente me miró con incredulidad y me preguntó: "¿Qué razón tengo para querer ser prescindible?". Tengo que admitir que me hizo una pregunta válida, sobre todo en estos tiempos difíciles cuando la seguridad en el empleo ha alcanzado unos niveles tan bajos como nunca antes. La respuesta, sin embargo, es sumamente sencilla: Si usted es gerente de un negocio, su trabajo consiste en ser prescindible.
Me parece que el sector corporativo del país ha tomado un giro equivocado a lo largo del camino de un sistema "basado en valores" a un sistema basado en "qué hay de beneficios para mí". Esta percepción errada de lo que es el negocio, que afecta a compañías de todos los tamaños y a fin de cuentas afecta a todo el mundo, puede encontrarse en cualquier nivel dentro de una organización. No obstante, en ningún lugar se hace más evidente ni más peligroso que en el confiable nivel administrativo.
Los gerentes en un sistema "qué hay de beneficios para mí", dirigen como si sus empleos dependieran de él. Por el contrario, en un sistema "basado en valores", los administradores dirigen como si su compañía dependiera de él. Como propietario de un negocio pequeño, ¿a quién cree usted que valoro más? Los gerentes efectivos facilitan el proceso de conexión inherente en un negocio basado en valores al comunicar la visión de la organización a los miembros de su equipo, y asegurarse de que a través de su trabajo la empresa vive su propósito más plenamente. Eso se llama hacer bien los negocios.
En su libro, Built To Last, Porras y Collins presentan un concepto que se lleva a sí mismo a esta idea de prescindibilidad que propongo. Luego de seis años de investigaciones, Porras y Collins determinaron que las compañías más visionarias y exitosas del siglo pasado fueron dirigidas por líderes a los que califican como "constructores de relojes" contra "narradores de tiempo". La diferencia radica en su percepción de la administración. A los "narradores de tiempo" les preocupa construir carreras, en tanto a los "constructores de relojes" les preocupa construir compañías. Estos visionarios gerentes fueron tan efectivos que se aseguraron del éxito de organización más allá del tiempo que permanecerían en sus cargos. ¿Qué le hubiera ocurrido a la compañía Walt Disney después de la muerte de su fundador en 1966 si el propio Disney no les hubiera enseñado a sus principales jefes su visión? A pesar de que la compañía dependía mucho de él por su guía, liderazgo e inspiración, Disney se encargó de crear de forma exitosa un reloj que continuara funcionando con efectividad años después de su muerte, y alcanzaría un éxito tan grande que ni siquiera el propio Disney hubiera podido imaginar.
Eso es lo mismo que sucede con nosotros como gerentes y dueños de negocios. Ya sea que administremos un departamento, un negocio pequeño o una compañía perteneciente a Fortune 500, tenemos que construir equipos que sean capaces de trabajar bien más allá de nuestra habilidad para poder dirigirlos.
En su libro How To Be An Effective Teacher, (Cómo ser un maestro efectivo) Harry y Rosemary Wong mencionan un ejemplo de una maestra de quinto grado, la señorita Gould, quien por razones que escapaban de su control no podía llegar a tiempo a su clase. La señorita Gould se preguntaba por qué 25 maestros de quinto grado podían a tiempo y ella no. Ella pensó que el maestro de gimnasia podría estar molesto porque todos iban a llegar tarde a las clases de gimnasia. "Cuando ella llegó al aula", explicaron los autores, "lo que ella encontró fue una maravillosa recompensa por 20 años de amor hacia los estudiantes, y su esfuerzo por hacerlos responsables y seguros de sí mismos. La maestra halló un aula vacía, y una nota en su escritorio que decía: `Querida señorita Gould, tomamos la asistencia, incluimos la hora de almuerzo, terminamos nuestro calentamiento matutino, y fuimos al gimnasio. Cariños, sus alumnos' ". Se aumentó la exigencia. Se creó un valor. Se aseguró la productividad. Se logró la efectividad.
Enseñar una clase de quinto grado podrá ser diferente de administrar un negocio, pero el estilo de la maestra Gould enfocó correctamente la forma en que un gerente efectivo debería administrar un negocio. Y si usted es tan buen gerente, que ha logrado llevarse a sí mismo a la prescindibilidad, entonces las oportunidades que tiene son infinitas. No hay una sola compañía que no esté deseosa de poder contar con un gerente tan efectivo. No limite su estilo administrativo por temor a ser prescindible. Será la mejor decisión empresarial que jamás usted tome en su vida laboral.
MANNY GARCÍA-TUÑÓN
Vicepresidente de Lemartec, una firma de construcción y diseño de Miami.
manny@mgtunon.com
http://www.elnuevoherald.com/finanzas/v-fullstory/story/515307.html
Publicado el lunes 10 de agosto del 2009
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